A mí me gusta decir siempre que la utopía no es un sueño, o una fantasía, que no es inexistente, y me gustó ver que el texto lo apoya, para mí las utopías son un proyecto de vida, no importa que llegues a ella o no, el chiste es buscarla, lucharla, escucharla, visualizarla, aunque nunca sabremos si podremos vivirla. Como lo dice Krotz, la utopía es una tradición de pensamiento, expresión y acción, que personas tratan de llevar a cabo para intentar cambiar un poco su presente, porque no lo encuentran óptimo para la mayoría de las personas. Y tratan de trazar nuevos caminos para alcanzarlos, que tengan rumbo a la felicidad, paz, justicia, libertada, amor, alegría, comida y techo (p-.44), y el motor no es sólo ésta inconformidad de que el presente no les gusta, sino también la esperanza de que las cosas pudieran ser diferentes, y no como un mero optimismo simple, sino creer que el mundo es un proceso en el cual se puede intervenir y construir día a día.
“La cabal comprensión de los sujetos sociales que crean y reproducen, mantienen y cambian la sociedad y la cultura, no puede lograrse sin conocer lo que anhelan, desean , sueñan” (p. 48), esto quiere decir que para tener una visión utópica de las cosas, es decir, lo que te gustaría cambiar del contexto, tienes que estar íntimamente relacionado con el sujeto implicado, porque lo que para uno puede ser lo deseable y lo que considera que es el camino para la felicidad, no lo es igual para otros. Tomemos por ejemplo el caso de México y sus comunidades indígenas, muchas veces al hacernos conscientes de la realidad en la que viven, decimos y proponemos cosas que a nuestro parecer son las mejores, pero no puedes decidir algo si no los escuchas, y lo que ellos desean cambiar o no, se debe tomar en cuenta lo que ellos buscan y no lo que se les desea ofrecer desde el exterior.
Yo creo que este es un error que estamos viviendo en la actualidad, soñamos con los sueños de otros, deseamos con los deseos de otros, y al mismo tiempo soñamos y anhelamos por otros, nos establecen cuál sociedad es la exitosa y por lo tanto la que posee mayor felicidad, pero no debe ser así, estamos pasando por una crisis en la que cada nación, cada Estado, cada comunidad y cada persona, debe empezar a soñar por sí misma, y descubrir qué es lo que quiere y necesita en realidad, para luchar y tratar de conseguirlo. Porque a veces el problema es que luchamos y luchamos contra pared, y aunque no tengamos por cierto el futuro, debemos de ver la vida como un proceso continuo y constante en el que la felicidad no es un destino, sino un camino.
Fuente:
FROTZ, Esteban, La Dimensión Utópica en la Cultura Política, Perspectivas Antropológicas, pp. 36-49