Por los Veinte Años que Alguien no Cumplió, Terremoto 1985
Las 7:00 A.M es una hora en la que muchos ciudadanos comienzan un día común y corriente, pero cierto día, 21 minutos después, es el comienzo de unos de los más catastróficos eventos en la historia mexicana, que irónicamente es también uno de los más gloriosos. El jueves 19 de septiembre de 1985 es una fecha que ha quedado impregnada en el corazón y en la sangre de los mexicanos.
Sergio Toledano 1985©
Ese día un terremoto de 8.1 escala Ritcher azotó la Ciudad de México, cerca de veinte mil personas perdieron su vida, más de tres mil edificios fueron destruidos y las pérdidas económicas llevaron a la moneda mexicana a una de sus caídas más graves. Pero las cifras no son suficientes para dimensionar el suceso, pues no muestran la cantidad de personas que perdieron sus hogares, no cuantifican las personas que perdieron a seres queridos, les es imposible contar las lágrimas derramadas y los gritos desesperados, mucho menos son capaces de arrojar datos que muestren el dolor que se presenció, no hay escala alguna para medir la frustración, miedo y terror, que se vivió ese día. Es difícil creer que 180 segundos dejaron tanta huella en la historia de todo un pueblo, segundos consecuencia de su pasado y razón de su futuro.
Los terremotos no son como las lluvias, que traen consigo la calma, sino por el contrario atraen caos y movimiento. Al siguiente día otro temblor sacude la ciudad y reanuda el pánico entre la población, pero también vigoriza el ánimo solidario. Nunca antes la “sociedad civil” mexicana había reaccionado con tal movilización, pues no se paralizó por la tragedia como lo hizo el ineficaz gobierno de Miguel de la Madrid, enemigo de las acciones espontáneas, sino que por lo contrario tomaron las riendas en el asunto. A lo largo de dos semanas un millón de personas, aproximadamente, superando su condición social, se puso a trabajar en todas las necesidades emergentes de esta nueva realidad.
La historia nos ha demostrado que para construir y des-construir una ciudad es necesario aprender, aprender del pasado y el futuro, de los errores y de los aciertos. Por un parte el temblor del 1985 salió a relucir muchas deficiencias que venía cargando el sistema gubernamental mexicano por mucho tiempo, pero sacó también por otra parte lo que muchos países le envidian a México, la solidaridad. El suelo que pisamos no puede hacernos olvidar esto, no lo podemos ver como un pasado lejano o como un mero acontecimiento aislado, es una realidad constante a la que debemos enfrentarnos. Es comprensible que mucha gente no quiera recordar todo lo que pasó, por el dolor, pero es necesario que como sociedad y gobierno se creen condiciones para poder prevenir catástrofes como éstas que nuestra historia tiende a repetir. Cuidemos esto para que la vida de todos aquellos que no cumplieron 20 años como yo, valga la pena, porque permitieron abrirle los ojos a toda una nación que no quiere perder más vidas por la falta de responsabilidad y entrega a los demás.
Fuentes:
PONCE, Armando, PROCESO, Columna, Donde aparece la sociedad civil, 29 de agosto 2005, http://www.proceso.com.mx/columna.html?cid=33419&cat=9, 13 Septiembre 2005
s/autor, Viaja por México, La Tierra de la Serpiente Emplumada, s/fecha, http://www.viajapormexico.com/Home_Sub/Images/historia/aspectos03, 13 de septiembre 2005
SUÁREZ, Gerardo, Cuadernos del Instituto de Geofísica
Instituto de Geofísica, UNAM México, D.F. (Edición 1987), SISMO EN LA CIUDAD DE MEXICO Y EL TERREMOTO DEL 19 DE SEPTIEMBRE DE 1985, http://www.ssn.unam.mx/SSN/Doc/Sismo85/sismo85-7.htm, 13 de septiembre 2005
